¿Cómo elegir el saco de dormir correcto?

En nuestro último trekking en el estero Las Tragedias, Claudia pasó un par de noches medio incómodas pues tiene un saco de pluma para -15° límite confort y cómo no hacía tanto frío, tenía que dormir con el saco abierto, pero entonces ahí le daba frío… cuento corto, no tenía el saco de dormir adecuado para esa salida.

Según mi experiencia hay tres cosas que son las primordiales para trekking o montañismo y en la que no hay que equivocarse es en la elección si se quiere pasarlo bien y no tener problemas en una salida. Estas son: Zapatos, Mochila y Saco de Dormir.

En esta columna quiero hablar algo más acerca de los sacos de dormir, para tratar de ayudar a elegir el saco adecuado para cada actividad.

Personas sentadas en sacos de dormir hacienda camping,

Para saber bien qué saco de dormir nos conviene comprar, es necesario saber primero cómo funcionan. Lo primero que hay que entender es que el saco de dormir no genera calor para calentar el cuerpo, el trabajo de un saco de dormir es retener y evitar que se pierda el calor que se emana del cuerpo para así no pasar frío.

¿Qué hace que los sacos sean tan abrigadores?

Cuando se dice que un saco de dormir tiene capacidad térmica, en realidad nos referimos a su capacidad de retener el calor e impedir que entre aire frío.

Lo que hacen los sacos de dormir es crear, por medio del relleno que tienen, una barrera aislante de aire que protege del frío del exterior y que retiene el aire caliente del interior. Esta barrera no es más que un espacio donde el aire caliente queda atrapado entre el interior y el exterior del saco. A esto se le conoce como LOFT y dependiendo del relleno este loft va a ser mayor o menor.

Lo que hace este loft es que en los espacios que quedan entre las fibras o plumas va quedando atrapado el calor que emana de nuestro cuerpo. Recordemos que tenemos una temperatura corporal de 37°C y que si el calor que emanamos lo atrapamos y reutilizamos, el aire a nuestro alrededor va a tener una temperatura similar. Por eso mientras más loft tenga un saco, más cantidad de calor va a quedar atrapado entre medio y menos pérdida de calor vamos a tener.

Entonces lo más importante en un saco de dormir es el tipo de relleno que tenga. Hay dos tipos de relleno, fibras sintéticas o plumas (plumón) naturales.

Ambos rellenos funcionan de la misma manera, expandiéndose para levantar la tela externa y así crear el Loft adecuado, pero las diferencias son que uno es más pesado y voluminoso que el otro, uno resiste mejor la humedad que el otro, uno se compacta más que el otro y tienen una clara diferencia de precio.

Tipo de relleno

Relleno de pluma natural de ganso o pato.

El término genérico para referirse al relleno de plumón de pato o ganso es “pluma”, pero en la mayoría de los sacos de dormir se usa una proporción de 90% de plumón y 10% de pluma.

En un saco de relleno de plumas de ganso o pato, la calidad de este plumón es lo que va a marcar la diferencia. El plumón de ganso es el elegido para los sacos de más alta calidad pues su capacidad de ocupar un gran espacio con un mínimo peso es enorme. El plumón se saca de la zona del pecho de las aves.

A diferencia de una pluma, que es un tallo con pelillos, el plumón de ganso (o Cluster) es una especie de asterisco, como un punto con muchos pelillos alrededor, que cuando se unen varios, generan un gran espacio intermedio donde queda atrapado el calor.

Pluma normal y Plumón o cluster

La capacidad de un plumón de ocupar mayor espacio se conoce como Power Fill, o CUIN (cantidad de plumón que se necesita para llenar una pulgada cúbica). Mientras más alto el valor de Power Fill, mayor va a ser la capacidad del plumón de expandirse, por lo tanto un saco relleno con ese plumón va a necesitar menor cantidad de relleno para lograr un loft más alto.

Si un saco relleno con pluma 650 Fill que pesa 1,5 kilos para una temperatura límite de -9° estuviese relleno con pluma 800 Fill, su temperatura límite sería de -15°, puesto que con la misma cantidad de pluma tendría mayor loft, y por ende aislaría más.

Algo que es importante de mencionar es que hoy en día los fabricantes de sacos más reconocidos están muy preocupados por el trato que se les da a las aves de dónde sacan sus plumas, sean gansos o patos. Marcas como Rab, Mountain Equipment o Robens están suscritos a programas como Down Codex, y utilizan pluma solo de aves criadas bajo condiciones benévolas y que son para la industria de alimentos, es decir no hay sufrimiento por parte de las aves como en los fabricantes chinos de baja calidad y precio que sacan las plumas a animales vivos para aprovecharlos al máximo, sin importarles el sufrimiento de las aves.

Relleno de fibras sintéticas

En las fibras sintéticas ocurre lo mismo que con las plumas o plumón, en el sentido de que hay relleno de mejor calidad que otro y que hace que un saco pese más o menos que otro. También mientras mayor sea la cantidad de relleno, mayor loft va a tener el saco y mejor rendimiento de temperatura va a tener. Pero el saco va a pesar más.

 

A fines del siglo XX los fabricantes de sacos de dormir sintéticos usaban Quallofill u Hollofill como el relleno más común. Estos rellenos se caracterizaban por ser de filamentos continuos lo que los hacia bien compactos y hacía necesario tener varias capas para lograr el efecto aislante deseado, lo que implicaba que los sacos eran voluminosos, poco compactables y pesados.

Con el tiempo la industria ha ido perfeccionando los rellenos sintéticos para buscar lo más parecido a la pluma. Una de las marcas que más ha logrado en esa dirección es la muy conocida Primaloft, que ha logrado emular bastante bien la capacidad de la pluma al desarrollar fibras sintéticas de filamentos cortos y discontinuos, que una vez dentro del saco se expanden en todas direcciones generando un muy buen loft. Este tipo de relleno sintético es mucho más compactable y liviano, lo que lo hace muy atractivo para las marcas hoy en día.

Actualmente se desarrollan cada vez mejores productos sintéticos como el 3M Thermoball, o el 3M Cirrus, que son pequeñas pelotas de fibras sintéticas que crean un efecto de nube dentro del saco de dormir (o prenda de vestir, como las RAB Nebula) y es muy parecido a la pluma. Hoy en día la mayoría de las marcas tienen su propio relleno sintético ya que con eso logran tener la mejor relación de precio/calidad.

En todo caso, aún no existe una fibra sintética que logre la combinación de ligereza, capacidad de expansión y durabilidad de la pluma natural.

    ¿Qué pasa con la humedad?

Así como las cuestas son mi enemigo natural, la humedad es el principal enemigo de los sacos de dormir, en el sentido de que el relleno tiende a absorber esta humedad y su capacidad de aislación se va viendo mermada.

En el caso de la pluma, esto a veces puede ser dramático ya que las plumas cuando se mojan pierden la capacidad de expandirse y se pegan entre sí quedando solo pequeñas bolas de pluma en cada bafle (sección de forma tubular donde va el relleno)  lo que hace que el saco pase de un loft de 20 cm a uno de menos de 1 cm, donde solo las delgadas telas nos protegen del frío del exterior.

El relleno sintético en cambio absorbe muy poca agua, lo que hace que a pesar de estar mojado sigue dando bastante loft y por ende mantiene la capacidad de aislación en un alto porcentaje.

 Afortunadamente hoy en día los principales fabricantes de sacos de dormir con relleno de pluma o plumón de ganso usan pluma tratada con  impregnantes como Nikwax, que hace que las plumas sean hidrofóbicas y que repelan el agua. Con esto se evita que la pluma se moje completamente con lo que en condiciones de humedad puede mantener en gran parte su Loft.

Eso sí, hay que notar que a pesar del tratamiento hidrofóbico, en ambientes de demasiada humedad (como Patagonia) la pluma puede colapsar y ahí sigue siendo mejor un saco de relleno sintético.

 

Testeando un saco de dormir (Norma EN 13537)

Los sacos de dormir tienen un rango de temperatura que varía dependiendo del fabricante, ya que la combinación de construcción, materiales y diseño son únicos de cada marca.

En Europa como vieron que cada marca podría decir que su saco de dormir era para temperaturas más bajas que otro sin que nadie pudiese controlar la efectividad de esto, decidieron crear una norma, la EN 13537 que fija un estándar al medir en laboratorios certificados y con las mismas pruebas los distintos sacos de dormir de cada marca. Con esto se sabe efectivamente y con seguridad el rango de temperatura de un saco de dormir.

Esta norma no es obligatoria por lo que las marcas que se adhieren a ella van a tener más credibilidad que las que no lo hacen. Hoy prácticamente ninguna marca de calidad se queda fuera de la norma EN 13537.

Esta medición se hace en laboratorios especializados construidos especialmente para esto (hay solo tres en el mundo y están en Europa). Estos laboratorios cuentan con una cámara de aire controlada donde se puede regular en forma exacta la temperatura, humedad y otros factores para tener una prueba controlada y con valores muy precisos del rango de temperatura.

Para probar un saco de dormir, se parte poniendo dentro del saco de dormir un maniquí especial que tiene sensores en diferentes partes y que se “viste” con una primera capa delgada. Este saco se pone sobre una colchoneta aislante y luego se calienta el maniquí hasta la temperatura corporal y se simulan las condiciones de temperatura externa deseada. Luego de varias horas se analizan los datos y los sensores y se logra saber en forma muy precisa los cuatro diferentes rangos de temperatura que mide esta prueba.

  •  Límite superior: es la temperatura en la que una persona normal puede dormir sin transpirar demasiado ni sobre calentarse.
  •  Temperatura confort: es la temperatura en la que una mujer normal puede dormir sin necesidad de mayor abrigo durante 8 horas sin pasar frío.
  •  Límite de confort: es la temperatura en la cual un hombre normal puede dormir sin necesidad de ponerse más ropa y sin pasar frío.
  •  Límite extremo: es la temperatura en la cual una mujer puede dormir 6 horas sin riesgo de sufrir hipotermia. A esta temperatura es muy difícil conciliar el sueño y prácticamente no se descansa.

Es importante entender que esta norma es una simulación y que en la vida real en general se siente más frío del que indica el saco de dormir. Es decir si uno va con un saco -9° límite de confort y duerme con 9° bajo cero es muy probable que pase frío solo con una primera capa.

La gran ventaja de que los sacos sean normados en su temperatura es que una vez eliminado ese factor, se puede elegir el saco de acuerdo a las otras características. Es decir, si tengo cuatro sacos que tienen el mismo rango de temperatura, puedo ver cuál pesa menos, cuál se compacta más o cuál tiene la mejor relación de peso, compactación y precio y así hacer una compra más inteligente.

Construcción de un saco de dormir

Hay dos aspectos fundamentales en la construcción de un saco de dormir, una es la forma que va a tener el saco y otra a la manera en que se va a construir el saco.

 Forma de un saco de dormir

 La forma del saco de dormir la va a determinar el uso que se le va a dar.

Para noches cálidas de camping en verano o dormir en la casa de los abuelos durante las vacaciones, va a ser más cómodo un saco rectangular, ya que va a permitir dormir de forma más parecida a estar en una cama. Tienen el inconveniente de que no se puede cerrar arriba por no tener capucha.

 Para cualquier otra salida donde pueda haber un poco más de frío, ya sea desde un camping hasta la alta montaña, el saco tiene que ser del tipo Momia (con la forma de un sarcófago), es decir va a tener la forma del cuerpo y va a contar con una capucha que cubra la cabeza, para tener mayor poder de aislación.

 Características de un saco de dormir

 Los sacos de dormir tienen algunas características que los hacen ideales para soportar bajas temperaturas.

 Entre estas se pueden encontrar:

  • Capucha con ajuste de cordín elásticado
  • Collarín relleno a la altura de los hombros para sellar el saco
  • Bafle interior a lo largo del cierre para impedir que escape el calor
  • Cinta bajo el cierre para impedir que se atasque
  • Diseño en forma de momia
  • Construcción con bafles trapezoidales en los sacos rellenos de pluma
  • Cierre o cremallera de doble carro (dos vías)
 Tipos de construcción de un saco de dormir

Los sacos de dormir van a tener varias maneras de ser construidos. Uno de los factores que inciden en el tipo de construcción es el relleno, que puede ser de plumón de ave (Ganso o Pato) o fibras sintéticas.

En general, mientras más alta sea la temperatura que vaya a soportar el saco de dormir, más sencilla va a ser su construcción.

Todos los sacos de dormir son construidos con bafles, que son las divisiones que tienen los sacos y es donde va el relleno. Se fabrica con bafles para mantener el relleno repartido en forma homogénea y que este no se apelotone dejando segmentos sin relleno, lo que inutilizaría el saco de dormir.

 Bafles con costuras planas

 La forma más básica es con costuras planas que sencillamente atraviesan el saco de lado a lado. Esta forma de fabricar sacos de dormir (y la mayoría de las chaquetas de pluma) es una de las más baratas y generalmente se usa para sacos de relleno sintético con uso en camping dos estaciones.

Este tipo de construcción tiene el inconveniente que crea puntos fríos en cada costura pues donde la costura atraviesa la tela y el relleno no se crea el espacio de aislación.

 Sin embargo en la mayoría de los sacos sintéticos se cose la tela junto con el relleno, que es un paño completo de fibras sueltas que crean la aislación.

 Una de las formas más comunes de fabricar un saco sintético es coser cada bafle como si fueran tejuelas o “shingle”.

Shingle o construcción tipo tejuelas.

En este tipo de construcción una capa de relleno sintético se cose a la tela y se traslapa como si fueran tejuelas con la siguiente capa de relleno que también va cosida a la tela y así se evita que se creen puntos fríos por costuras que atraviesan de lado a lado la tela dejando espacios sin relleno.

En el caso de los sacos de pluma, o de los nuevos rellenos sintéticos como el 3M Cirrus, se cosen primero los bafles y luego estos se rellenan cada uno por separado con la cantidad de pluma deseada.

 Una forma de construcción y que es una de las más comunes en sacos de media y alta gama es con bafles trapezoidales.

 Bafles trapezoidales

 La marca RAB utiliza este tipo de construcción en casi todos sus sacos pues aseguran el máximo rendimiento del relleno, en este caso plumón de ganso de alta calidad. Con este sistema se eliminan los puntos fríos y produce la máxima aislación posible. Tiene la desventaja que son más difíciles de construir, lo que encarece su precio.

Otros tipos de construcción son con bafles en V y bafles cuadrados. Son de características similares a los trapezoidales en cuanto a la aislación y construcción.

 Bafle en V

 

Bafle cuadrado

Hay dos tipos de bafles, los horizontales y los verticales. Los más comunes son los horizontales, que tienen el inconveniente de que cuando se duerme y uno gira dentro del saco, tiende a mover el relleno (plumas) para uno y otro lado, lo que puede ir dejando la parte del medio con poco relleno. Para minimizar esto se recomienda cada vez que se va a usar el saco, se sacuda para uno y otro lado de manera de que la pluma se ordene homogéneamente dentro de cada bafle.

Los bafles verticales eliminan este problema de raíz y son usados en los modelos de más alta gama y para las temperaturas más bajas, donde en el sector del pecho se usan los bafles verticales.

Tipos de tela en los sacos de dormir

Los sacos de dormir son construidos en telas sintéticas muy livianas y resistentes a la abrasión y algunas veces resistentes a la humedad e incluso repelente al agua. Actualmente para la tela externa casi todas las marcas usan Pertex (en varios tipos), una de las telas más reconocidas por su alta calidad y excelentes prestaciones.

Para el interior de los sacos se usan telas más delgadas, respirables y de taco suave como el Pertex Quantum.

Cuidando de un saco de dormir.

Si uno cuida su saco de dormir va a durar muchos años. Para esto hay un par de reglas muy simples y son primero siempre ventilar el saco después de cada salida. Déjenlo airear por ambos lados y con el cierre totalmente abierto por lo menos un día.

Nunca lo guarden dentro de su bolsa compresora, usen la bolsa grande de algodón o tela que traen para guardar, de manera que el relleno no quede compactado. Si pueden colgarlo estirado en un closet, mejor aún. El lugar donde lo guarden debe ser ventilado y fresco.

Cuando lo guarden en la bolsa compresora para llevarlo a la salida, no lo enrollen siempre igual pues eso va haciendo que en ciertas áreas el relleno siempre se comprima en la misma parte y termina produciendo puntos fríos pues el relleno pierde capacidad de expansión.

 

COMPRANDO UN SACO DE DORMIR

 

 

Cuando uno está eligiendo un saco de dormir, hay varios factores y detalles en los que fijarse.

El primero es para qué tipo de actividad quiero el saco. No es lo mismo ir en enero a Torres del Paine que ir al Marmolejo en mayo.

Para un clima húmedo y lluvioso como el del sur de Chile y Patagonia, lo más indicado es un saco sintético, ya que como dijimos absorbe menos humedad y acampar seguido bajo lluvia termina mojando la ropa y todo dentro de la carpa se humedece.

Para un clima seco y frío como la cordillera central a mediados de otoño es mejor un saco de pluma para baja temperatura, ya que lo vamos a tener que subir hasta grandes alturas, en un clima seco y donde el viento puede bajar la sensación térmica fácilmente hasta -20°.

Sabiendo qué tipo de actividad voy a hacer, puedo elegir la mejor relación peso/temperatura que me permita estar confortable sin tener que cargar demasiado peso.

El tamaño también es importante pues si el saco de dormir que voy a comprar es muy grande, no voy a generar suficiente calor para que se mantenga dentro del saco y va a costar calentar las zonas más expuestas como los pies. Hay que elegir un tamaño que permita estar cómodo sin que sobre mucho espacio.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que el rango de temperatura de un saco rara vez coincide con la sensación térmica, ya que factores como humedad, condensación, altura, etc. hacen que se sienta más frío del que marca el termómetro. Por esa razón es preferible comprar un saco para un rango de temperatura un poco más bajo de lo que uno cree que va a necesitar. Esto es especialmente válido para las mujeres, ya que sienten más frío que los hombres. Por ejemplo si una mujer quiere un saco -9° confort para ir a una montaña de más de 4.000 metros en primavera con mínimas pronosticadas de -7° a-9°, mejor que lleve un -12° pues se asegura de no pasar frío.

Algo que pocas veces se comenta es que un saco va a ser tan confortable como sea la colchoneta que estemos usando. Como al recostarse en un saco hacemos presión en la parte que va al suelo, se pierde el loft de la pluma y solo nos protege del frío suelo la colchoneta que estemos usando. Si es delgada, de espuma de poca densidad o auto-inflable pero con muchas perforaciones en la espuma interna, vamos a pasar frío aunque tengamos un saco muy potente, pues la colchoneta no va a tener la capacidad de aislar en forma eficiente. Por eso la elección de la colchoneta tiene directa relación con el saco y con la actividad a realizar al momento de comprar.

También son importantes las características de los sacos, por ejemplo, es recomendable que tengan un bafle interior a lo largo del cierre para prevenir que se escape el calor por el cierre. También es bueno que tengan un collarín relleno alrededor del cuello para sellar el calor del cuerpo y no se pierda por los hombros. Necesario es que tenga un cordín alrededor de la capucha para poder ajustarla y cerrarla si es necesario para guardar el calor que se pierde por la cabeza. También es bueno que su diseño incluya un espacio más grande para los pies y evitar que estos topen la tela y se pierda calor.

Cómo ven, al igual que en todas las cosas no existe el saco que sirva para todo. Si es muy abrigado, en verano lo paso mal; si es muy delgado, en invierno me congelo. Lo importante es reconocer cual es la actividad principal donde voy a usar mayormente el saco.

Si vivo en Rancagua y hago montañismo de altura y técnico, voy a necesitar un saco de plumas y lo más liviano posible como los Rab Ascent; pero si vivo en Osorno y hago harto trekking en la zona sur y austral, voy a necesitar un saco sintético para temperatura media con un buen balance de peso y rango de temperatura, como los Robens Carpathian.

Bueno, y como diría mi amigo Porky, eso es todo amigos! Y suerte en sus salidas!

Por: Fernando Fainberg

Marzo de 2018

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